jueves, 4 de septiembre de 2008

capricho pasajero...


leí una declaración de amor disfrazada de sincera amistad y mis ojos se volvieron vidriosos...

esta vez no era de alegría...

es una sensación que me acompaña los últimos días...



Una necesidad de querer el apoyo más egoísta que existe, volver a rozar con las yemas de los dedos extendidos esa simpleza de felicidad reconfortante... con la que te quedas dormida plácidamente y despiertas con una sonrisa rebosante en la cara...


Apoyo condicional de y para tí solamente... y por el tiempo máximo que seamos capaces de alargarlo y deslizarnos por él, de la mano...o sin ella, mejor cerquita, para vernos, acariciarnos... pero no para pertenecernos...


Capricho pasajero...


viernes, 15 de agosto de 2008

catorce y quince de agosto

Basta un poco de melancolía… desequilibrio interno, trepidante nerviosismo que aflora en la boca del estómago, ahí donde se aposenta la tostada del desayuno que hace horas compartimos…
Y basta una mezcla de esos elementos para ponerme a teclear frente a las 17 pulgadas que inundan mi mirada…tratando de aclarar algo, o quizás solo teclear…que ese sonido siempre me relajó...


De fondo, unos versos cantados de manera susurrante, para no originar un nuevo cambio interno que devuelva a las rodillas el desequilibrio y me hagan caer…

Ayer pensaba que el verano se había extinguido…se nos había escapado de las manos y no habíamos sabido aprovecharlo… y no hay sensación que más odie que esa… el no saber aprovechar lo que se tiene, muchas veces por no saberlo valorar…

Ayer también pensaba que todo era un poco gris… maldita nostalgia y melancolía momentánea que hacen que las lentillas pierdan su graduación perfectamente medida, para ver todo desde una distinta perspectiva…todo nublado, nada claro… y de repente una voz me dice desde la izquierda: eres una pesimista

Y ahora no es cuestión de ser pesimista…pero ayer había muchas nubes en el cielo, y todo parecía grís…puede que fuese de unas tonalidades menor que las que percibía mi mirada…pero era gris…


Y a veces la realidad es cruel…como lo son los ojos…

-aún así eres una pesimista…
-¿y qué quieres que haga? Si yo siempre he sido así…
-deberías aprender un poco de mí, que yo te voy a enseñar, ya verás…
-¿Entonces tengo que aprender todo eso ahora?

-me paso por tu casa en un rato y empezamos las clases

martes, 12 de agosto de 2008

... instantes ...

Anoche te descubrí
mientras la ola rompía entre arena salada
alumbrada por una luna
incorrecta...

Anoche te descubrí
mientras tu sonrisa
acariciaba el punto más alto de mis rodillas
desquebrajando el equilibrio
que transmitían tus brazos...

Anoche te descubría
horas después
comprobamos que
solo nos habíamos rozado...



=)*

domingo, 6 de julio de 2008

miedosOs

Esa sensación de llorar y sonreír a la vez,
de pensarTE y temblar de emoción y de miedo...

Miedo, es eso que se apodera de tí de una forma irracional, incapaces de comprender y mucho menos controlar...

Porque es una de las pocas emociones capaces de dominarte de tal manera que te ata pies y manos, te cierra los ojos y te abre la boca de tal manera que solo puedes gritar...

Pero ese miedo puede peresntarse de distintas maneras, en distintos momentos que parecen iguales, con distinto traje para la ocasión.

Y es ese miedo que aparece cuando sientes vacío en el estómago, mezcla de alegría infinita y pánico intenso...

el resultado de esa mezcla no es otra que la necesidad de empezar a llenar ese gran espacio que ocupa la soledad, dejando de lado la melancolía...cogiendo de una mano un billete de tren con destino "la oportunidad" que esta vez no puedes dejar escapar... porque algo te dice que esta vez te la mereces tú y la merece la otra persona...


la merecéis los dos...
(queda dedicado a esta señorina de la foto... por la conversación de aquel día... )

miércoles, 2 de julio de 2008

tarde de verano

Me imaginaste mientras paseábamos de la mano por las calles de la gran ciudad...


Ni esta noche, ni la anterior, ni la de principios de semana compartimos la misma almohada, ni nos peleamos al amanecer por las sábanas…

y cuando despertaste temiste que no escuchar el susurro de buenas noches procedente de entre mis dientes sería suficiente para escribir el FIN con todas sus letras…

Pero un chisteo antes de cruzar la calle y una media vuelta con sonrisa llena de dientes te hacen destruir los andamios que sustentan tu agria teoría…

Un abrazo y una lágrima son suficientes para borrar cualquier atisbo de final…

Pero me apartas de tu pecho y me susurras:


- Te voy a pedir que no vuelvas nunca más
- ¿No quieres que vuelva?
- No es eso exactamente… lo que no quiero es sentir otra vez esa maldita sensación…
¿Qué sensación?
- La de no encontrarte cuando el sol me despierta, la de no tener que esperarte fuera de la ducha, la de no oírte reír, la de echarte de menos, la de no tenerte.

viernes, 6 de junio de 2008

encajandO

- ¿te has dado cuenta? mi cabeza encaja perfectamente entre tu hombro y tu cuello.
- sí... te encanta apoyarla ahí...
- ¿esto ocurre siempre?
- ¿a qué te refieres con siempre?
- me refiero a que si mi cabeza encaja en el hueco de todas las personas o lo que pasa es que tu hueco es especial.
- a mi me gusta pensar que soy especial.
- ¿por la forma de tu hueco?
- no, por la forma en que tú encajas, por la forma de tenerte.

martes, 3 de junio de 2008

(buenos) díAs



Le sorprendieron unos cuantos rayos de sol que se colaron por los agujeritos que dibujaban un cristal roto en su ventana…

entonces se dio cuenta de que ya contaba con un día más, o uno menos, depende en qué punto marcase el 0 absoluto, si es que existe ese 0 absoluto en cualquier rutina…

Mientras tanto su mente y su consciencia se acomodaban a esta nueva conjugación de agujas que se mueven lentamente en el reloj… intentó mover los párpados, desenredar sus pestañas y poder abrir los ojos…

un aroma cambió la sensación matutina…

aún podía sentirlo… si apoyaba suavemente los labios sobre la almohada…

inhaló y dio media vuelta

ahora estaba de cara al techo y seguía sintiendo el mismo aroma


otra media vuelta más…

esta vez con los ojos tan abiertos como era posible teniendo en cuenta las horas que marcaban las agujas del reloj












y tras la media vuelta
una lágrima aterrizó entre su mejilla y de nuevo la almohada
una lágrima que anunciaba que una vez más el despertar lo invadía la soledad



y que la cama no era la que se apoyaba sobre el suelo de la capital…