miércoles, 3 de noviembre de 2010

La política chic

En cierto sentido, un intelectual es exactamente lo contrario a un político. Un político es un tipo que simplifica a l máximo los problemas, reduciéndolos a lo esencial para poder resolverlos de la manera más sencilla y más rápida posible; por el contrario, un intelectual es un tipo que en vez de simplificar los problemas los vuelve más complejos, formulándolos de la manera más compleja posible, o un tipo que inventa problemas donde nadie los ve, mostrando que la realidad es más rica de lo que aparenta. Un buen político es aquel que jamás inventa un problema: solo los vuelve más problemáticos, o los inventa. Esta oposición es otro motivo para desconfiar de los intelectuales metidos en política. Y, dicho sea de paso, también de los políticos metidos a intelectuales. [...]

Javier Cercas. Palos de ciego.


Continuación en: http://www.elpais.com/articulo/portada/politica/chic/elpepusoceps/20101031elpepspor_2/Tes

domingo, 10 de octubre de 2010

domingo

me gustan
las batallas que comienzan contigo y acaban en tu cama.

Es fácil
arreglar el mundo
si se trata de inventar combates que acaben en pactos de saliva y sudor.

Me quedo
con las huellas de tus uñas en mi espalda
y el puñal en le pecho cada vez que dices adiós cuando se termina
el disco
la música
nuestra canción
nosotros.

pensamiento.precontemplativo

La ciudad colapsada y TÚ
tú
tú porque permaneces
pero permaneces inerte
dejándote llevar por la masa
esquizoide
esquizotípico
esqui
equi
equidistante
en el mismo punto
porque permaneces
permaneces
pereces
y
lo
peor
es
que
no
avanzas.

sábado, 9 de octubre de 2010

Se necesitan 2 años para aprender a hablar
y 65 para aprender a callar.

Hemingway

jueves, 12 de agosto de 2010

horas de luz

El olvido es de las pocas cosas eternas y perecedera,
el milagro reside en alcanzar el verdadero olvido.


Y tú me hablabas del tiempo y a mi se me escapaban los segundos de las manos mientras los sentidos se transformaban en sinsentidos por culpa de tu ausencia.

Y tú hablabas del tiempo mientras yo intentaba desequilibrar los mecanismos de la física cuántica o la física que habitaba en nuestros cuerpos, entre nosotros, segundos antes de consumirnos en el olvido.

Y tú me hablabas del tiempo y yo te preguntaba en qué fracción de minuto encajaría nuestro olvido mientras te miraba y me miraba; mientras miraba nuestros cuerpos desnudos en el espejo de aquella habitación de hotel.

martes, 10 de agosto de 2010

lugares

Y yo
soy la mitad de alguien valiente si me faltan tus detalles

miércoles, 4 de agosto de 2010

días tontos

Tal vez tardé en aprender a aceptar el dolor, el daño... O eso, o que era muy difícil aceptar que había aprendido a aceptarlo. Era una especie de cansancio despierto.

Andaba por playas y estaban rotas; me entretenía en el rojo de los semáforos y estaban rotos; me ponía a pensar, y estaba rota... Completamente rota. El problema es que yo no sé qué rompió todo ni quién me rompió a mi... Solo sé que un día me puse a hacer recuento y me faltaban trozos, pedazos de mi misma.. y esos trozos, esas partes, no se pierden porque sí. Ni los dejas debajjo de la cama, ni se cuelan por los estantes del cuarto... Esos trozos se te despegan o te los arrancan, e incluso, a veces, se te escapan porque ya no se sienten parte de ti. Quien se haya convertido en partículas de uno mismo, sabrá de lo que hablo.

No son historias sin sentido, quizá para mi solo son palabras que guardaré a modo de diario y no me hablarán de calidez de aquí a viente años, cuando las desempolve de nuevo... Pero no me importa, porque no las necesitaré. Supongo que para entonces los días nublados serán de esos días en los que existan quistes grises en el cielo. Días, en los que ya no duela la imaginación, o las esperanzas punzantes, o el hecho de aceptar la insatisfacción continua, o que el pinchazo en el pulmón no sea algo casual.

Supongo que son días y días, que hay días que deberían arrojarse rápido sin parachoques por el horizonte, a modo de suicidio; y ya no solo porque me encante la noche, sino también porque la vida me cansa y estoy cansada. Los pies duelen cuando llevas tanto tiempo siguiendo pasos que no te han dejado huella. ¿Quién quiere volar? Porque yo estoy cansada de seguir aquí, mientras me pisa el cielo... Y tanta incoherencia sumergida en el barro, tanto roto aferrado a mis talones... Parece como si me fuese a desmigajar como lo inservible en cualquier momento...

Parece, que el tiempo me está dejando con la mayor de las ignorancias en la menor de las cunetas, en medio de la abundante, constante e inmedible soledad... Por favor, que me despierten cuando se extingan los días tontos.