domingo, 27 de marzo de 2011

nacer, vivir y morir...

[...] Así hemos conseguido vivir hasta ahora, imaginando que nos protege una suerte que seguramente no existe...

Hay desgracias de diferentes tamaños por todas partes y seguramente mucho más cerca, a mi alrededor, y algunas, tal vez, me incluyan como culpable, muy lejos de esta noble distancia de quien no es sino un mero y cumplido observador. La muerte de uno solo es también la muerte del mundo entero y siempre y de nuevo y cada vez. Por contra, la alegre vida de los demás se formula como la única salvación de lo poco que consideramos propio. Nada nuevo en realidad, no hay horror que nos cuente lo que ya sabíamos, pero es imposible, al menos, perder el cariño tan aprisa...

No entiendo nada del mundo, pero sé que cuando quiere nos pasa por encima. Vivir debe de ser esto que, mal que bien, hacemos mientras tanto...

Ray. Loriga

lunes, 14 de marzo de 2011

¿es esto un sueño?

No sabes si se trata de un sueño, si lo soñaste o si lo estás soñando en ese momento. Hace calor, una brisa enmaraña tu pelo como lo hacía ella mientras te lo acariciaba a la hora de dormir, los dos, abrazados, juntos.

Hace calor, sol y tus labios se desquebrajan por culpa de la sal, la sal, la sal, sí, es el mar, el mar que te envuelve y tú te dejas envolver como hacía ella cuando te abrazaba para poder dormir, sí, dormir, los dos, abrazados, juntos.

Pero tú no sabes si se trata de un sueño, si todo lo que pasa por tu mente ahora es real o es fruto de tu imaginación. Hasta qué punto somos capaces de construir verdaderas historias en nuestra mente para salvaguardar nuestra autoimagen, hasta qué punto eres capaz de inventarla para poder dormir tranquilo, hasta qué punto ella es real.

viernes, 11 de marzo de 2011

partir.nos

Quédate, y finge que tuvimos una pelea, para que al menos tengas una excusa.

pero no te lo digo, porque yo no lo haría...

domingo, 13 de febrero de 2011

no hay que amar como los niños

¿Y si dejas de susurrar? ¿De exigir de escudriñar, de manosearlo todo? ¡Qué cansado! Y qué aburrido. ¿Y si aparcas las intenciones, las malditas metáforas, las conclusiones, la arrogancia y la ironía? ¿Y si creces de una vez? Sentado en la cocina, no precisamente el cuarto más caliente de la casa, me dispongo a querer de veras, aunque para ello tenga que poner el corazón de una vez por todas en su sitio. Te veo claramente, apenas desfigurada, que decía Éludard. No más trucos, el tiempo de jugar a bandoleros ha pasado. Me veo obligado a hablar por más que no diga nada importante, ni interesante siquiera, Qué remedio. No estaré solo si puedo evitarlo, y puedo evitarlo si quiero evitarlo. No voy a callarme precisamente ahora. Sólo los niños se aprovechan del silencio para darse lustre, para hacerse notar, para esgrimir sus precarias razones. Los hombres hablan aun a su pesar y se condenan a vivir con lo dicho, con lo hecho, no hay otra manera de vivir [...].

[...] Ya no es posible amar solo en febrero, ni al tuntún de la luna y las mareas. Si se apagan las velas, que se apaguen, si se mueren las rosas, que se mueran; si se pierde un guante, bien perdido está. Nada se parece a ti, y por tanto me parece conveniente no compararte con nada. Más que harto estaba ya de la traición gélida de los espejos. De la trampa y el cartón de los misterios y la coquetería boba de las leyendas, los laberintos, los crucigramas.

Sentado en la cocina y apoyada la espalda contra el frío real, me dispongo por fin a quererte, pero no como los niños, no con ese amor caprichosamente desesperado, no entre los tesoros que en realidad no tengo, sino en serio.

Con las palmas de las manos hacia arriba y los ojos bien abiertos.


- Ray Loriga -

domingo, 9 de enero de 2011

segundo asalto

¿Y si en lugar de querernos tanto probamos a querernos bien?

jueves, 6 de enero de 2011

fragmentos de tiempo detenido

No sabes qué es llenar una ciudad fría de calor, tú no lo sabes porque nunca lo has tenido... Las calles aquí suelen ser frías y ocres, pero a ratos parece que cambian de color; y las bocanadas de aire que digieren mis pulmones no son lo suficientemente gélidas para conseguir callarme, para interrumpir la risa y, en ocasiones, tampoco el llanto.

Hay gente que llora con la garganta, cuando canta; otra llora cuando ríe. Tus ojos lloran cuando ríes a carcajadas... Yo me empapo por dentro de todas las pequeñas emociones que se transmiten por las corrientes de aire en los meses de invierno, aquí y ahora.

Salgo de mi invierno perpetuo, lo noto. Lo noto, lo hago lentamente, pero estoy saliendo. Ya no soy de piedra. "las piedras son para la playa", me repites bajito... "y si sigues así no te podremos volver a llevar, porque no queremos que te confundas con el fondo del mar y te vuelvas a perder en verano por culpa del sol, el calor y las mareas internas...

Hemos perdido todas las fotografías desde el 2006... hemos perdido instantes congelados, no son más que fragmentos de tiempo detenido, de tiempo definitivamente perdido y a la vez devastadoramente enriquecido con nuevas experiencias; nuevos momentos capaces de influir en los anteriores y modificarlos. Entran en juego las emociones, los sentimientos, el sonido de tu risa plasmada en el papel, el silencio de los besos que nunca sucedieron, el ritmo de tu corazón latiendo rápidamente por culpa del frío...

Todas esas imágenes no las podremos recuperar jamás, en eso estás en lo cierto, pero los recuerdos que las componen siempre permanecen...

Recuerdos de imágenes transitadas, de finales inventados... pueden servir para atisbar un destino colectivo, solo nuestro, y dentro de un tiempo volver a cerrar los ojos y mirar las nuevas fotografías y contarlo; pensar que sucedió y con unas palabras convertirlo en algo grandioso, siempre acompañado de un triste consuelo lleno de nuevas experiencias y descuentos de segundos que merman nuestro tiempo...

Y de fondo, el sonido de los besos que ahora sí suceden, el silencio de las sonrisas adornadas con dientes... El calor de los sentidos y el tiempo que se aleja mientras nosotros nos mantenemos más lejos que nunca, más cerca que antes... rozando límites, como siempre.

viernes, 31 de diciembre de 2010

dos.mil.diez

Estoy lista. Podemos dar otra vuelta al círculo, empezar de cero, una nueva secuencia como otras tantas, perfectamente compuesta por pedacitos de 12. Estoy lista pero tengo miedo, no quiero dejar todo esto aquí, no quiero dejarlo marchar, no sé si me entiendes... Fuimos valientes, fuimos sobresalientes, fuimos héroes, fuimos amantes con corazones ardientes, fuimos más fuertes que cualquier luchador de sumo al que te puedas enfrentar, pero también fuimos débiles, fuimos breves, fuimos escenario de pasiones, de olvidos y de dolores como lo son las operaciones a corazón abierto, como cuando te descubres encontrándote contigo mismo... Hemos estado en manos de todos y en manos de nadie, hemos estado en el límite del precipicio, yo resbalé, estuve a punto de tocar el fondo con la uña del dedo meñique del pie izquierdo, suerte que tuve una buena red de resistencia para amortiguar el golpe. Eso me hizo coger ventaja y ponerme a la cabeza del pelotón en la carrera, como el buen corredor de fondo, también estuve acompañada por la soledad... la soledad del corredor de fondo... mi soledad, tu soledad, nuestra soledad... no hay mayor soledad que la soledad compartida... Tengo miedo a dejar todo esto, tengo miedo de las despedidas, supongo... miedo, de volver, volver a empezar la secuencia, volver a empezar, volver a volver...